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Viernes, 31 de octubre de 2014
CARLOS FONG
CARLOSFONG27@GMAIL.COM

Narrador y ensayista panameño. Nació en la Ciudad de Panamá en 1967. Es miembro de la Sociedad de Escritores de Panamá (ASEP). Tiene dos libros de cuentos publicados: Desde el otro lado (2003) y Fragmentos de un naufragio (2005). Y el libro de ensayos: Para narrar la identidad (2006). Esto es su blog: El espíritu de Nuchu.


 

 

¿PARA QUÉ SIRVE LA LITERATURA?

 

 

 

 


Por:
Carlos Fong / Oficina del Plan Nacional de Lectura de Panamá

 

 

En el año 2011, Michael Gove, el Secretario de Estado de Educación en Gran Bretaña, dijo que los niños de 11 años deberían leer 50 libros al año para mejorar sus niveles de alfabetización. Pidieron a tres de los principales autores para niños de Gran Bretaña y dos expertos más que cada uno seleccionara 10 libros adecuados para estudiantes de 7 años de edad. El resultado: una lista de los 50 libros que los teóricos ingleses consideran básica para que los estudiantes lean.

 

El 4 de abril de 2013, en el auditorio del Museo Antropológico Reina Torres de Araúz (Panamá), en su discurso de toma de posesión como Presidente del Consejo Nacional de Escritores, Rafael Rulioba, utiliza como soporte filosófico y pedagógico, la lista publicada el 23 de marzo de 2011 en 'The Independent' para sustentar su tesis de que la literatura opera en las personas para ayudarnos a ser mejores seres humanos.

 

Según el escritor panameño: “No se trata de que los estudiantes panameños lean cualquier libro, cada género tiene una utilidad: la poesía crea conexiones en el cerebro, el ensayo enseña a pensar y la narrativa va dirigida a la adquisición de valores, tal como hacen los ingleses en esa lista de obras que consideran básicas para sus estudiantes. Esto no sucede en nuestro sistema educativo donde se evita toda relación de la lectura con la realidad. Los estudiantes panameños no leen ensayos. Los norteamericanos consideran que hay que hacer énfasis en la lectura de no ficción porque crea modelos de pensamiento”.

 

En síntesis el ensayo del profesor Ruiloba propone los argumentos en contra del mal uso de la literatura que hace el Meduca que logra sólo que los estudiantes de Panamá queden alienados por la gramática y por el copia y pega.

 

Para Ruiloba las lecturas inglesas son un modelo de obras literarias que proponen valores y dan formación cultural para enfocar la enseñanza de la literatura en la escuela panameña con nuevos parámetros para leer con calidad.  

 

El Presidente del Consejo Nacional de Escritores Panameños sugiere que las autoridades deberían publicar una edición popular de la Biblioteca de la Nacionalidad y que se debería pensar en elaborar la lista de las 50 obras de autores, poetas,  novelistas, cuentistas y ensayistas panameños que fortalezcan la identidad nacional. 

 

El discurso de Rafael Ruiloba es una de las mejores piezas del género ensayo que se ha pronunciado en el marco de un discurso en los últimos tiempos. Hace una reflexión de los poderes misteriosos de la lectura citando a Homero, Cervantes y Shakespeare, así como a importantes autores panameños para proponer alternativas a la educación. Reproducimos el discurso y la lista de los 50 libros, no para criticar en vano y sin fundamento, sino con el propósito y la esperanza de que tanto las autoridades educativas, desde la decisión política, así como cada docente desde su voluntad personal, hagan una reflexión crítica de lo que realmente estamos dando a nuestros niños y jóvenes. Tal vez así tengamos más claro para qué sirve la literatura.

 

 

 

 

 

¿Para qué sirve la literatura?

 

Discurso del escritor Rafael Ruiloba como nuevo Presidente del Consejo Nacional de Escritores de Panamá.     

 

La respuesta a esta pregunta ha sido diversa y variada como diversos y variados son los géneros literarios; por ende no es sencillo responderla, sobre todo, si nos preguntamos ¿para qué sirve la literatura en educación? ahora que vivimos en una sociedad globalizada donde la cultura se divorcia de la geografía y de la historia como nos recuerda Edgar Morin.  Sin embargo, esta es la pregunta que nos hacemos desde que Homero creó los primeros monumentos de la literatura Occidental.

 

En 'La Odisea' la literatura sirve para ilustrar la búsqueda de la verdad que define los parámetros de la condición humana, desde el punto de vista de los griegos. Hemos heredado de ellos la verdad como valor para la cultura.  Por algo heredamos de Grecia la filosofía. En la mitología relacionada con 'La Odisea', los dioses han vaticinado al Cíclope, hijo de Poseidón, que un hombre que se llama Nadie tratará de engañarlo y le sacará los ojos, por lo que debe estar atento para evitarlo, pero el cíclope hace caso omiso de la verdad vaticinada, se emborracha y es engañado por Ulises. Por eso su padre, Poseidón, trata de destruir a Ulises, evitando su regreso a Ítaca,  al seno de su familia. De ahí el nombre de 'La Odisea', que tuvo que padecer para regresar a Ítaca. 

 

Como contraste en el texto del poema, Telémaco sale en busca de su padre para saber si está vivo o está muerto. En su viaje interrogan a varios testigos que se remiten a un Dios que sólo puede ser visto cuando se le interroga por la verdad, pero como los dioses no se presentan de forma directa, se transforma en un animal. Este Dios fue condenado a decir sólo la verdad,  por tanto,  dice que  Ulises está vivo. Telémaco acepta la verdad vaticinada por el Dios, lo cual justifica que Penélope, su madre, teja de día y desteja de noche, para engañar a los pretendientes y ganar tiempo, mientras Ulises,  acosado por Poseidón  para que no regrese, sortea una pléyade de mujeres que le ofrecen el placer, la juventud, la inmortalidad, e incluso debe bajar al infierno donde su madre muerta años atrás le dice la verdad, sobre lo que le va a suceder; antes de eso, lo mismo había hecho Calipso, la diosa Atenea disfrazada de doncella. De esta manera, Ulises siempre ha seguido el sendero marcado por la verdad, para ratificar  su deseo de regresar, pero el héroe siempre elige regresar a su pueblo y a su familia, porque éstas constituyen lo único verdadero, que existe para una persona. La elección por la verdad que hizo Telémaco, hijo del hombre, se contrasta con la elección por la mentira, que hizo el Cíclope el hijo del Dios, al hacer caso omiso del vaticinio de la verdad.  Ulises elige su familia, la pobre isla de Ítaca. Porque en ella está todo lo que un hombre necesita: su cultura, su identidad y la muerte, rodeado de los suyos.  

 

En el poema de Homero las mujeres son portadoras de la verdad y Penélope, portadora de la fidelidad, pues ella elige la fidelidad a partir de la verdad vaticinada por el Dios la cual se presenta o se prueba por medio de la cadena de reconocimientos que tiene Ulises a lo largo del poema. Lo que Homero subraya es que el hombre griego debe ser astuto e inteligente para saber elegir correctamente y hacer prevalecer la verdad y los valores de su identidad, de su cultura y de la familia y estos valores no son posibles sin la elección de la mujer por la fidelidad.  Esta es la lección de la poesía épica desde Homero hasta el Cid Campeador. El Cid elige la fidelidad a su Rey, aunque sea malo. Esta es la fidelidad que le exige la monarquía española a sus súbditos.        

 

¿Para qué sirve la literatura en este poema de Homero? Sirve para preservar la inteligencia, la verdad y los valores familiares.  Pero ahora, el mundo no es una Ítaca, es un mar proceloso de símbolos que tratan de desnaturalizar nuestra conciencia, por lo que debemos volver los ojos a nuestra Ítaca y a los valores de la verdad y saber elegir, como Ulises. 

 

 

 

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Veamos otro ejemplo, para qué sirve la novela.  

  

En la España de las Guerras religiosas, de la Contra Reforma y la Inquisición,  Miguel de Cervantes también elige la verdad.  La verdad es uno de los valores que defiende el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.  Esto lo vemos en la aventura de los molinos de viento, el epítome de la locura de Don Quijote y la muestra de que él actúa enajenado, y este es el emblema más recordado de su obra, incluso  para aquellos que no han leído al Quijote. Los molinos de viento eran el símbolo del mal en la Divina Comedia. Lucifer tiene alas como aspas de molinos de viento, tal como los percibe el "caballero andante". Pero, ¿Qué sucedió en España con los molinos de viento para que el Quijote los viese como si fueran demonios?

 

La respuesta es sencilla. En la España de Felipe II la producción agrícola fracasa y el Estado cae en una profunda crisis económica, la cual llevó al rey a declararse en bancarrota, y para enfrentar la crisis, se creó un sistema de molinos de vientos donde se almacenan, procesan y distribuyen cereales.  Pero fueron el foco de infección de la peste que asoló España entre 1596 y 1602;   azotó con gran virulencia las zonas centrales de Castilla. Esta peste, según A. Thompson, en España en los tiempos del Quijote (p. 166), “supuso la crisis de mortalidad más intensa de la que se tiene constancia en España”,  pues terminó con la tercera parte de la población".

 

Entonces la analogía de Cervantes tiene un fundamento en la realidad, como todo el texto del Quijote, porque los molinos de viento sí eran monstruos devoradores de hombres, tal como los veía el Quijote.  "Y es gran servicio a Dios quitar tan mala simiente sobre la faz de la tierra", le dice el Quijote a Sancho. La mala simiente de los molinos fue la que contagió a los españoles con la peste. Después del estropicio el Quijote ve molinos de viento donde había monstruos, porque en realidad revierte la imagen, espejo de su locura, los molinos de vientos son los monstruos que devoraron la tercera parte de la población española.  De esta manera, Cervantes equipara la locura del Quijote con la locura de la sociedad, para criticar la falta de los valores de la condición humana, en la sociedad, como la falta de amor, la falta de verdad, la falta de justicia y la falta de la dignidad, humana, como fin social. ¿Quién es el loco entonces?  

 

Así, la literatura en Cervantes sirve para decir la verdad, para preservar los valores de la dignidad humana frente a la locura del poder y la miseria de la guerra.  

       

Veamos otro ejemplo: en la época de Cervantes,  según los Jesuitas, el código moral podía quedar en suspenso cuando estaban en juego los intereses católicos. Esta es la moral del poder. Esto no era nuevo. Un teólogo jesuita, Herman Busembaum, en su libro Medula tehología moralis, en 1650, escribió: "quia cun finisest licitus etiam media sunt licita". "El fin es el que hace lícito los medios". El teólogo Antonio Escobar y Mendoza,  en Theologia moralis vigenti, impreso en Lyon en 1663 escribió: "finis enim dat espicificationes actibus et ex bono vel malo fine boni vel mali redduntur";  “el fin es lo que hace a las acciones buenas o malas”, que la pureza de la intención puede justificar actos contrarios al código moral y la ley humana. Los jesuitas eligen la verdad ideológica del poder, Cervantes la verdad de la condición humana y esta es la opción del escritor.

 

La respuesta de Cervantes en el Quijote a esta moral falsaria y oportunista, es la siguiente: "mis intenciones siempre las enderezo a buenos fines", dice Don Quijote (III, 391, 2-3), por tanto, la literatura como la entiende Cervantes está relacionada con la verdad. Recordemos que Cervantes decía que la historia es la madre de la verdad.

 

 

 

 

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Otro autor que elige la verdad como paradigma es Shakespeare. En La Tempestad tenemos una forma de arrepentimiento, penitencia y conciliación de los culpables. En este caso los culpables son los poderosos, pero su interlocutor, el ofendido Próspero, es la imagen del perdón hipócrita y desdeñoso del oportunista, que busca ganar algo; en cambio,  el perdón no expresado de Calibán, que es a su vez considerado el ofensor, porque se ha dejado ofender por los poderosos. Si bien es cierto que él tiene el perdón de la venganza, contra el poder, él es el que debe pedir perdón, por eso, no hay mejor metáfora de las relaciones de clases, que ésta.  Cuando  Próspero le pide a Calibán el perdón, le dice: si quieres mi perdón trátalo con cuidado y cuando Próspero le dice a Calibán que él desea adoptarlo y educarlo, él responde que prefiere quedarse en la selva porque la única educación que le podía ofrecer era la necesaria para convertirlo en su esclavo. Esta es la verdad de Robinson Crussoe, él quiere convertir al salvaje Viernes, en un esclavo, pero el esclavo,  lo quiere convertir a él en un ser civilizado.

 

¿No es esta la realidad de los sistemas educativos neoliberales de hoy, educar para ser mano de obra barata y eliminar toda la educación humanista que sirva para ser persona, para tener dignidad y conciencia de la realidad o de la humanidad a que se pertenece? Sea cual sea la respuesta que hay a esta pregunta, sea como sea, la victoria de la deshumanización tiene como gran oponente a la literatura.

 

De ninguna manera creo que tendrán el perdón, a pesar de que maquillan la explotación y la miseria con una política social de caridad. De ninguna manera, o ¿podemos aceptar como opción educar a la juventud para tener la conciencia domesticada?  Entonces  no hay mejor forma de reiterar esa verdad de la condición humana denunciada por Shakespeare y Cervantes, que decir que la literatura debe servir para humanizar al hombre. 

 

En El Rey Lear el bufón, tiene conciencia de la realidad, el Rey loco, que representa el poder, está fuera de ella, pero él no lo sabe, (su imagen de Panamá es creer que es el país de las maravillas)  en cambio el bufón sí lo sabe porque tiene conciencia de quién es, aunque tenga que hacer papel de tonto, por eso dice, si tuviera el monopolio de la tontería a ellos les correspondería una parte.   

                   

Tenemos, así, que en Cervantes y Shakespeare, la literatura sirve como una forma de lucha  para preservar los valores de la condición humana.

 

 

 

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Esto se contrasta con las obras que leen nuestros jóvenes.  Hay obras que nos hablan de marcianos en Darién, de ángeles que caen del cielo con su espada flamígera y nos meten por el buen camino, sin duda, esto no es verdad ni sirve para nada; hay obras que nos hablan del sentimiento de los ricos al ver un retrete, en pocas palabras, son obras que venden basura ideológica, no verdades de la condición humana.  En Panamá tenemos novelas que describen paso a paso el viaje a la muerte, para resaltar la vida y la solidaridad humana como A través del tormento de Francisco Clark, novelas que describen la lucha del hombre contra la pobreza y contra sus propios demonios, como Gamboa Road Gang de Joaquín Beleño  o  En la cumbre se pierden los caminos de Julio B. Sosa, novelas que hoy no leemos, porque el sistema eligió leer novelas que describen una moral sin realidad, que venden un moralismo en chancletas, que nos tratan de volver prisioneros de la gramática y la subliteratura. 

 

 Veamos porque esta diferencia es importante.   

   

Los neurobiólogos han descubierto que existen diferentes patrones de actividad cerebral relacionada con el estudio de la gramática de la lengua materna y el estudio de los lenguajes, entre los cuales se encuentra la escritura y la literatura.  Hay más actividad cerebral cuando alguien redacta un texto, un artículo,  un ensayo porque uno tiene que aprender otro lenguaje, ir de la lengua al discurso y porque uno tiene que ir de los significados de la lengua a los sentidos del lenguaje, lo cual nos enfrenta con una visión de la vida y con la verdad humana. 

   

La pscolingüística ha concluido que la lectura, la escritura y la apreciación estética en general, desarrollan el cerebro, en su aspecto, auditivo y visual, es decir, en la relación movimiento y sentimiento, los cuales resumen las funciones de los distintos aspectos del cerebro relacionados con el lenguaje.

 

Por ejemplo, la experiencia literaria de carácter poético, permite conocer experimentar, expresar y estimular en un sólo acto del lenguaje todas las funciones de las percepciones cerebrales. Veamos la estructura del lenguaje en este poema de Pablo Neruda:

 

 

Te recuerdo como eras en el último otoño.  (Movimiento y sentimiento, el rito apalea al lenguaje auditivo).

Eras la boina gris y el corazón en calma. (Lenguaje visual)

En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo. (Lenguaje visual)

Y las hojas caían en el agua de tu alma.  (Movimiento y sentimiento)

 

Apegada a mis brazos como una enredadera, (movimiento y sentimiento)  

las hojas recogían tu voz lenta y en calma. (Movimiento y sentimiento)

Hoguera de estupor en que mi sed ardía. (Movimiento y sentimiento)

Dulce Jacinto azul torcido sobre mi alma. (Lenguaje visual)

 

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño: (visual y sentimiento y movimiento)

boina gris, voz de pájaro y corazón de casa  (visual, sentimiento)

hacia donde emigraban mis profundos anhelos, (movimiento y sentimiento)

y caían mis besos alegres como brasas. (Movimiento y sentimiento)

 

Cielo desde un navío. Campo desde los cerros. (Lenguaje Visual)

Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma! (Visual, sentimiento y movimiento)

Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos. (Lenguaje visual)  

Hojas secas de otoño giraban en tu alma. (Sentimiento y movimiento).  

 

 

Pablo Neruda

 

 

 

 

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El poema contiene todas las formas de expresión del lenguaje cerebral, auditivo, visual y kinético; es decir, la relación movimiento y sentimiento. Por eso, los poemas de Neruda, son más persuasivos, gustan más, porque se dirigen a todas las formas de percepción de la mente humana. Cuatro poetas hispanoamericanos tienen esta virtud: Rubén Darío, Pablo Neruda, Gabriela Mistral y César Vallejo. Deberíamos leer y comprender su obra sólo por razón de la inteligencia.

 

Podemos decir, entonces, que la literatura, por medio de la poesía, sirve para desarrollar y estimular los lenguajes del cerebro. 

 

Si consideramos que por cada neurona existen 10 células iguales en nuestro cerebro, entonces no es la gramática de la lengua innata, la que nos convierte en humanos, sino que lo es la construcción de un exocerebro, es decir, el desarrollo que alcanza nuestro cerebro por medio de la experiencia cultural, traducida en lenguajes escritos, como los mitos, la novela, el cuento, los  ensayos, las matemáticas, la música. Por eso, es válido recordar que es la experiencia cultural la que nos hace humanos; que la Cultura es uno de los derechos humanos; que la mente humana es logocéntrica porque une lenguaje y realidad en un sentido discursivo, lo cual va más allá de la gramática. Por este motivo, nuestra enseñanza del español es gramaticalizada, no textualizada, lo cual es una gran pérdida de tiempo para el desarrollo de la inteligencia de los estudiantes. De allí que las grandes potencias como Estados Unidos e Inglaterra, por ejemplo, eligen una cultura textualizada.      

 

El filósofo francés, Jacques Derrida, en su libro De la Gramatología, postula la tesis de que la gramática ha usurpado al lenguaje; la gramática es un leprosorio intralingüístico, por donde se trata de contener a la escritura, lo que se traduce en la incapacidad de pensar. Estoy de acuerdo con él. ¿Y usted?  Si es así, salve a su hijo y hágalo leer ensayos.  

 

El filósofo, Gellis Deleuze, a su vez, dice que la gramática estudia el enunciado, de tal forma que genera un sinsentido al lenguaje porque lo sustrae de las condiciones de verdad, de las condiciones del sentido, de los contextos de la cultura. Lo que implica que lo sustrae de la función comunicativa del lenguaje y de los valores relacionados con la verdad y, por consiguiente, impide formarse criterios sobre las mentiras, las falacias, la ideología, y las convicciones. De allí que los estudios del lenguaje deben estar relacionados con las condiciones de verdad, de verosimilitud, propios del pensamiento humano;  por eso,  decimos que la mente humana es logocéntrica porque es la única forma de comprender la vieja metáfora religiosa de que en el principio era el verbo. Y el verbo de Dios no era para mentir y mucho menos para enajenarnos.  

  

Esta misma lección la recogen en el Estado de Massachusetts (EE.UU.), el cual ha tenido los mejores resultados educativos. La Institución le atribuye ese salto cualitativo a la educación, debido al nuevo enfoque en la enseñanza de la literatura en la escuela. Ellos se han inspirado en “los nuevos estándares comunes de la educación estatal norteamericana". Según la periodista Sara Mosley, en un artículo publicado en 'The New York Times', sobre el tema, "los estándares son un conjunto de puntos de referencia nacionales, adoptado por casi todos los Estados, para los estudiantes de las escuelas públicas, para describir las habilidades que debe dominar en las artes del lenguaje y las matemáticas en los que para nosotros serían nuestra escuela secundaria básica".  

 

El Estándar dice que por medio de la literatura los jóvenes deben aprender a pensar, por tanto, deben aprender a escribir ensayos y, por tanto, deben leer ensayos cortos y saber argumentar.  Así se relaciona la lectura literaria de ensayos con la escritura. El ensayo es el género literario que relaciona el lenguaje con la realidad,  porque es un género no ficticio.

 

Solo así diremos que la literatura sirve para aprender a pensar y a expresar nuestras ideas y valores en un texto escrito. Los sitios de Internet: ProPublica.org y longform.org ofrecen a los estudiantes norteamericanos una antología de textos para que tengan un modelo para aprender a pensar. Si usted busca en ellos un buen traductor y una buena corrección idiomática, le permitirán elegir modelos de lectura de ensayos cortos para sus hijos o sus estudiantes. Eso no ocurre en nuestro sistema educativo, donde no hay ensayos para leer, o son tan escasos que su influencia pedagógica no se siente.    

 

Por eso, la capacidad de redactar se ha convertido en la medida intelectual de una persona, según el economista norteamericano Emmanuel Todd, en su libro La Ilusión Económica.

 

 

 


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Según Roger  Bartra, en su libro La antropología del cerebro, la necesidad de dar entrada a la información lingüística parece ser innata, pero el cerebro depende del uso de procesos simbólicos y lógicos que las redes neuronales no pueden procesar sin acudir a mecanismos culturales. Esto significa que no es la lengua, la gramática, sino el lenguaje, la escritura  el que nos humaniza.  Esto fue postulado por el lingüista ruso Vygotsky, quien  se empeñó en crear una nueva teoría que abarcara una concepción del desarrollo cultural del ser humano por medio del uso de instrumentos culturales, especialmente el lenguaje y, el lenguaje no es la gramática sino es el lenguaje considerado como instrumento del pensamiento. Unos de sus discípulos fue Jean Piaget, que postula la misma tesis de que los niños deben aprender a escribir textos desde la escuela primaria.   

 

Esto fue confirmado posteriormente por otras investigaciones científicas como la de Patricia K Kuhl expuestas en su libro Language, mind, and brain: experience alters perceptions.

 

Como vemos, estas son razones biológicas por medio de las cuales los discursos culturales como la literatura o la escritura y lectura de ensayos basados en argumentos, nos convierten, en seres humanos, nos hacen ser homo sapiens;  porque sólo la cultura literaria en todos sus géneros desarrolla nuestra mente, amplía nuestra conciencia, por lo que la cultura funciona como un exocerebro, crea conexiones neuronales, basadas en el éxito del conocimiento y el pensamiento basado en la verdad, usados para el dominio de la realidad y eso sólo se logra por medio del lenguaje, porque hay una relación indisoluble entre lenguaje y pensamiento. 

 

Esto le da una extraordinaria importancia a la literatura infantil, porque esta experiencia cultural sólo es efectiva si empieza en la infancia.  

 

Entonces la respuesta a la pregunta ¿para qué sirve la literatura? incluye ahora al ensayo como instrumento para enseñar a pensar, para enseñar a argumentar, a desarrollar la escritura, por eso, ahora decimos que la literatura sirve para hacernos más humanos, para desarrollar nuestro cerebro, para tener conciencia de los valores morales, para tener conciencia de la realidad, la cual incluye las relaciones con el poder, la dignidad humana y el amor, que son los ejes de la cultura.

 

Los Ingleses, para evitar la confusión que tenemos en Panamá, donde confundimos la historia de la literatura con la lectura de obras literarias, han hecho una lista de las 50 obras que un estudiante de secundaria debería leer, primero para garantizar la adquisición de valores y segundo para preservar su identidad como ingleses. Esta lista y otras adiciones, las ponemos como apéndice de este ensayo. Para que algún mecenas, que haya leído la convención de Unesco aprobada por Panamá como Ley de la República, le ofrezca una beca universitaria al estudiante panameño que se lea estas 50 obras.    

     

Esto significa que la literatura no debe servir para que las editoriales vendan basura ideológica en las escuelas y colegios, como sucede en Panamá, ni para que los estudiantes quedan prisioneros de la gramática y del moralismo en chancletas. 

     

Por tanto la literatura, la verdadera literatura, la literatura creada por la tradición literaria de Homero,  Cervantes  y  Shakespeare, nos sirve para preservar la verdad como principal valor de la cultura, para crear conciencia de la realidad, para  defender los valores de la condición humana, los cuales están basados en la verdad, la moral, la dignidad, la virtud  y el amor. De esta manera, la literatura le sirve a la cultura, y la cultura le sirve al hombre,  porque hace que la literatura complemente el potencial biológico de la naturaleza humana.

 

 

 

 

 

La lista: 

 

- Alicia en el país de las maravillas y A través del espejo y lo que Alicia encontró allí (Alice’s Adventures in Wonderland and Through the Looking Glass) de Lewis Carroll. 

- Pinocho (Pinocchio) de Carlo Collodi.

- Emil and the Detectives de Erich Kastner. 

 - Swallows and Amazons de Arthur Ransome. 

 - Black Hearts in Battersea de Joan Aiken. 

 - The Owl Service de Alan Garner. 

- The Phantom Tollbooth de Norton Juster.

- Moominsummer Madness de Tove Jansson. 

 - A Hundred Million Francs de Paul Berna. 

 - Las joyas de la Castafiore (The Castafiore Emerald) de Hergé.  

- The Star of Kazan de Eva Ibbotson.

- Un cuento de Navidad (A Christmas Carol) de Charles Dickens.

- Just William books de Richmal Crompton. 

- El príncipe feliz (The Happy Prince) de Oscar Wilde. 

-The Elephant’s Child From The Just So Stories de Rudyard Kipling.

-La isla del tesoro (Treasure Island) de R.L. Stevenson. 

-El viejo y el mar (The Old Man and the Sea) de Ernest Hemingway. 

-The Man Who Planted Trees de Jean Giono. 

-The Singing Tree de Kate Seredy.

-El jardín secreto (The Secret Garden) de Frances Hodgson-Burnett.  

-Refugee Boy de Benjamin Zephaniah. (La historia de un joven etíope, abandonado por sus padres en Londres para salvar su vida).

-Finn Family Moomintroll (y los demás libros de Moomin) de Tove Jansson.

-El diario de Greg (Diary of a Wimpy Kid) de Jeff Kinney. Es grosero, divertido y fácil de identificar por un chico de 11 años que empieza en una nueva escuela.

- I Capture the Castle de Dodie Smith. Escrito para una audiencia adolescente pero divertido para cualquier edad.

- El Hobbit y El señor de los anillos de JRR Tolkein. Peligroso y adictivo.

-The Tygrine Cat y The Tygrine Cat on the Run de Inbali Iserles.

-Carry On, Jeeves de PG Wodehouse. Un libro mayorcito, pero no tan mayorcito.

-When Hitler Stole Pink Rabbit de Judith Kerr. Historia semi-autobiográfica de Judith Kerr.

- Imágenes en Acción (Moving Pictures) de Terry Pratchett. Imaginería mitológica elaborada con un trasfondo basado en la ciencia real.

-The Story of Tracy Beaker de Jacqueline Wilson. 

-Las aventuras de Sherlock Holmes (The Adventures of Sherlock Holmes) de Sir Arthur Conan Doyle. Irresistibles historias de resolución de misterios.

-El curioso incidente del perro a medianoche (The Curious Incident of the Dog in the Night-Time) de Mark Haddon. Historia divertida y triste a la vez.

-Mistress Masham’s Repose de TH White. Cuento mágico de María de 10 años.

-Mujercitas (Little Women) de Louisa May Alcott.

-How to be Topp de Geoffrey Willams y Ronald Searle.

-Stormbreaker by Anthony Horowitz. 

-Private Peaceful de Michael Morpurgo.

-Artemis Fowl de Eoin Colfer. Viva, amoral y muy imaginativa.

-The Silver Sword de Ian Serraillier.

-Rebelión en la granja (Animal Farm) de George Orwell. No es necesario el conocimiento de Marx, Lenin, Trotsky y 1917 para apreciar este clásico. 

-Skellig de David Almond. Realismo mágico en una familia trabajdora de Londres.

-Red Cherry Red de Jackie Kay. Libro de poemas.

-Talkin Turkeys de Benjamin Zephaniah. Poemas.

-Greek myths de Geraldine McCaughrean.Superhéroes luchando contra demonios.

-People Might Hear You de Robin Klein. Historia profunda y con suspense cobre sectas, libertad y derechos de los jóvenes, especialmente, chicas.

-Noughts and Crosses de Malorie Blackman.

-Einstein’s Underpants and How They Saved the World de Anthony McGowan.

-After the First Death de Robert Cormier. Misterio.

-The London Eye Mystery de Siobhan Dowd.

-Beano Annual.

 

 

 

 

 

 

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